Obligación de la alegría

A José María Fernández Gutiérrez

Y a pesar de la farsa,

a pesar de todo esto,

tengo la obligación de la alegría,

del gozo, de la dicha buena.

No me duelen los huesos ni la espalda,

no me faltan dineros en el banco,

tengo un trabajo fijo,

un coche que me lleva adonde quiero

y una casa en el monte con ventanas al río.

Cuatro meses al año estoy de vacaciones,

el resto me lo paso hablando en español,

leyendo a mis poetas con un vaso de vino

y a veces, si me place, bebiendo en otra piel.

Y cuando llueve o nieva,

cuando me siento solo

o me acuerdo de España,

voy, escribo un poema como este

y reafirmo el hecho de que tengo

la obligación de la alegría.

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