¿Quién sabrá de tu nombre?
¿Quién sabrá de tu nombre,
de ese sufrir callado por el peso
de tus manos ausentes,
siempre entre mares con ahogados besos?
¿Quién vivirá algún día
para abrazar la sombra de tu sueño,
para abrirle a la noche
tu soledad de muerto?
¿O has de nacer a un mundo
donde tu carne no la pueble el hueso,
donde triunfe tu origen
a fuerza del recuerdo de tu verso?





