De jóvenes y viejos

La juventud busca la noche

y la vejez el día.

El joven busca siempre entre las sombras

el misterio escondido de otras pieles

pero nunca lo halla.

El viejo sabe que el misterio

huele a muerte y adelfa,

le huye a la noche: es alondra dolida.

Los dos caminan solos por el mundo,

uno de soles lleno,

el otro con la luna.

Y el joven va perdiendo su deseo

y el sol se hace más luna -más blancura-

para acabar, ya viejo,

cegado por el sol

y por la luna.

    De jóvenes y viejos