Mi sal por los senderos
A Francisco J. Roig
Soy una cepa hastiada de ser hombre,
un sarmiento cansado,
trasplantada niñez de placituela.
El tiempo pasa y deja en el ahora
un terrible recuerdo de la muerte,
una ausente impaciencia de mirarse
diminuto en el mundo.
Tantas veces he sido, tantas veces
mi corazón se ha roto y descompuesto
que he vuelto a ser un otro
desprovisto de aquel y del de antes.
De cosecha a barrica voy dejando
mi sal por los senderos.





