Tú, que me ves cruzar

A Leonor A. Ulloa

Tú, que me ves cruzar, presuroso, tu vega

con la carne encendida y el corazón latiendo,

sólo tú, Río Nuevo, en tu margen bebiendo,

conoces mis fatigas, mi pesadumbre y brega.

El alma de tu cauce su corriente me entrega,

renacen viejos ecos cuyo lenguaje entiendo,

fragmentados ayeres que voy reconociendo

mientras tu agua consciente hasta mis manos llega.

Tu reflejo de río rostros antiguos lleva:

Caballero del Temple, fenicio, íbero, celta,

gladiador y judío, inquisidor del Cisma.

Sólo tú reconoces mi ser donde se eleva

la secular presencia de la ida y la vuelta,

mi conciencia heredada del alma que es la misma.

    Tú, que me ves cruzar