Helios
A Francisco Extremiana
Desde otro siglo escribo al contemplarte,
hoy más lejos de ti
mientras renuevas con tu luz los campos
y con tu llama el manantial adamas.
Sólo tú triunfas,
sólo tú puedes,
con tu verdad imponerte a la noche,
con tu color embellecer la cumbre.
Tú evocas el recuerdo a mi memoria
de ese paso fugaz que cada día,
semana y mes
y año y siglo y milenio
brindas callado a una plaza de España.
Que tu calor me traiga olor de viña,
caricia maternal entre la seda,
música de cigüeñas y campanas
amándose en el cierzo y yendo
desde la vega al río,
del Cidacos a lo alto hasta Santiago.
Que tu visión hoy sea
reflejo de esa plaza con abastos
donde un niño corría y te buscaba
ajeno al muerto
y al peso de su sombra.





