Ieosus Christos
A José María Marco
A mi manera yo te siento,
y no juzgo pecado
saber que fuiste
un prodigio iniciado al Gran Secreto,
vencedor de lo oculto,
madura fruta en tierra
del goce más carnal de nuestro árbol,
latido del instante, sacro semen.
Déjame conocerte entre la noche,
en la hoguera perdida del silencio
y en la forma en que pueda
mi vil sentido humano contemplarte
y dime la respuesta del misterio.
¿Tendré por qué temerte
si, como dices,
me amas? ¡Poseerte entre la noche,
en la hoguera encontrada del silencio!





