Dios sin nombre

A Vicente Hernández

Entre el olor a tierra

y la prisa del agua fecundada,

allí donde la rosa se ilumina,

florece tú también retando al aire.

Rememora y prevée tu existencia

distinta a la que dictan tus sentidos;

sé hoy el mismo sin ser el que antes fuiste,

sé variable a las formas y a la idea.

Háblale al dios sin nombre

al compás del Oriente,

en el fuego secreto de la noche.

    Dios sin nombre