Recuerdo

A Alberto Acereda Diez

¿Te acuerdas de esas tardes de domingo,

de esas horas de fútbol, gloria y soles?

Entonces eras niño que soñabas

con tu nombre en la prensa

anunciando tu gol, tu maravilla,

tu regate en un palmo de terreno,

tu disparo al larguero, la locura.

Pudiste ser también uno de ellos

mas no quiso tu suerte.

Preferiste el silencio de los libros,

el sabor de la rima en poesía

al beso del balón entre las mallas,

al aplauso glorioso de los hombres.

El niño que ahora vierte tu memoria

es luz del sueño y de la sombra tuya,

hijo del viento, flecha que se escapa,

verso de amor a tu infancia perdida.

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